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Durante una “carga inteligente”, el cargador se “comunica” con tu vehículo, el operador de la carga y la empresa distribuidora a través de conexiones de datos. En otras palabras, cada vez que conectas tu vehículo eléctrico, el cargador le envía datos importantes de forma automática para optimizar la carga.

De esta manera, la carga inteligente permite que el operador de la carga (ya sea una persona con un cargador en su hogar o un empresario con varias estaciones de carga) gestione la cantidad de energía que se destina a cada vehículo eléctrico conectado. Esta energía puede variar en función del número de personas que estén utilizando la electricidad en ese momento para que no afecte tanto a la red. Asimismo, la carga inteligente evita que los operadores superen la capacidad máxima de energía del edificio, establecida por las autoridades de distribución de electricidad y la tarifa de energía contratada.

Por último, la carga inteligente también permite que las empresas distribuidoras establezcan límites en el consumo de energía. Así, no se utiliza más energía de la que se produce y la red no se sobrecarga, lo que ahorra tiempo y dinero y, sobre todo, economiza la energía para ayudar a proteger los recursos tan valiosos que ofrece nuestro planeta.

Las ayudas para la compra de coches eléctricos y la instalación de Puntos de Recarga dependen a nivel estatal del Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Aquí dispone de una tabla con todas las ayudas disponibles en España. Lee más sobre ayuda para comprar un vehículo eléctrico e instalar un punto de recarga.

Si tienes un cargador instalado en casa, en algunos países puedes beneficiarte de menores costes de electricidad cargando en horas de poca demanda. A través de una aplicación en el teléfono inteligente, puedes comunicarte con tu cargador y establecer la hora en que debe empezar a cargar el coche. También debes considerar que la carga lenta es mucho más barata que la carga rápida, por lo que cargar tu coche eléctrico en casa tiene todo el sentido porque está aparcado durante largas horas.

La potencia máxima de carga del vehículo también es una limitación. Viene determinada por un dispositivo del propio coche que se encarga de proporcionar electricidad a la batería del vehículo. Este dispositivo se denomina cargador a bordo. Su potencia puede variar de 3,7 kW a 22 kW.

Cada cargador tiene un límite de potencia máxima a transferir al sistema del vehículo. Los cargadores pueden cargar entre 7,4 kW y 22 kW. Un cargador de corriente continua (CC) puede cargar hasta 350 kW.

Es importante elegir el cargador que vas a instalar una vez tengas una idea del modelo de vehículo que deseas adquirir y del uso que le vas a dar. No todos los coches cuentan con la misma potencia de recarga: en general, los híbridos enchufables no pueden cargar a potencias superiores a 3 kW, y la mayoría de los coches eléctricos no pueden cargarse en trifásica, su potencia queda entonces limitada a 7,4 kW. El uso del vehículo determinará la frecuencia de carga y el tiempo que se requerirá para la carga completa.